La Imagen Exotérica
Este ensayo lo hice para la universidad, y es preciso leerlo para entender mejor aún los procesos creativos, el elemento fuego, la luz y más específicamente el funcionamiento de la imagen en la filosofía no oculta, lo que nos facilitará grandemente luego la comprensión de los talismanes.

Catedral de Ruán, Claude Monet, 1894
¿Qué se Entiende en el Actual Contexto de la Filosofía de la Imagen por Diferencia Icónica?
Primeramente, hemos de mencionar que la diferencia icónica es un
concepto teórico impulsado por Boehm en sus estudios basados en el conocimiento
de la imagen. La teoría nace en el contexto de lo que se llamó, giro icónico o
giro pictórico; un cambio de paradigma en los cimientos de la filosofía, quien
integra como fundamento a la imagen misma, siendo esta una forma de conocimiento
y experiencia. Estas investigaciones, luego, devinieron en una disciplina
específica que se dedica a estos estudios, denominada ciencia de la imagen o
Bildwissenschaft.
“…
el análisis de la lógica pictórica se convierte en el punto de partida para
hacer accesible, a través de su orden inmanente, el contexto específico”. BOEHM,
Gottfried, “El giro icónico. Una carta”, incluida en el presente volumen.”
La
diferencia icónica, es la acción de la imagen, pero ¿qué es la imagen?, escuetamente,
son configuraciones complejas
intelectuales y según Boehm, Bild se
refiere tanto al aspecto material como al inmaterial de “imagen”, pero además,
incluye un sentido de producción, de conformación.”. Y la acción, pues, se
refiere a una potencia o fuerza, pero ¿cuál es el sustento de afirmar que estas poseen una energía inmanente en la
imagen? la razón es, que, la imagen actúa en el observador/espectador para
poder así, expresar su propio sentido. Esta fuerza implica el tener que asumir
que la imagen actúa por si misma tal como se dice que actúan los seres que son
y están. Podrían aparecer quienes piensen por ende, que son formas animadas,
pero no, por ejemplo, el imán tiene una virtud de potencialidad, genera acciones
y diferentes reacciones, pero no por ello está vivo, simplemente esa es su
naturaleza. Así que, esta vida presente en la imagen, como se podría entender,
es solamente metafórica.
Tenemos
entonces, que una pieza fundamental para que la imagen exista, es el ser humano
quien la observa. Es él quien la anima, a través de su acción de ver y
observar. Y no es tan simple como solo usar el sentido de la visión, sino que
es un complejo acontecer de configuraciones mentales en los cuales se procesa
la captación, el entendimiento y el sentir de las imágenes. Son tan potentes
las imágenes que son capaces de a través de su fuerza, cambiar los estados de conciencia de las
personas, produciendo diversos cambios anímicos y memoriales. La imagen se
convierte pues, en una puerta hacia otras realidades que hasta ese entonces,
eran inimaginables; estamos viendo aquello que no existe.
Así
aquello que percibimos es algo que nos afecta, pero a la vez que también afectamos: resulta, en una relación
simbiótica. Es mediante la experiencia de experimentar la imagen, que esta es siempre
representacional, quien está viendo algo, supera la materia. La acción de la imagen,
es entonces, una operación activa con la cual ella afecta e influye en su entorno. Hay que comprender que el tipo de
acción que realizan sin categorizarlas erróneamente como podría suceder al
confundir la metáfora con lo literal. Es así, que la diferencia icónica, quien
no hace comprender que es exactamente lo que las imágenes realizan. “…es decir,
se trata de dilucidar cómo funcionan las imágenes, cuál es su manera específica
de producir significado y cómo la misma está relacionada con, y anclada en, el
ser humano y sus capacidades, el mundo material que éste crea y el espacio
simbólico del que se le dota.”
Entonces,
tendremos que, las preguntas iniciales que realizó Boehm, como “… Was iste in Bild?” de 1944, ha pasado a “Wie
Bilder Sinn Erzeugen”” todo lo cual resulta en dilucidar cuál es la lógica de
la imagen. Descubrir las formas y principios que permiten la coherencia de la teoría
y así entenderla, para tratar de responder a sus preguntas.
La
diferencia icónica es, un lenguaje icónico de un sentido visual; una representación
de la realidad a través de imágenes basado en medios que facilitan su captación
de sentido los cuales son la superficie de un sustrato material. Este sentido
visual irrumpe en el espectador y lo obliga a considerar los elementos propios
de la visualidad que normalmente son ignorados en la percepción habitual. Si
estos medios no son correctamente interpretados difícilmente se podrá captar
apropiadamente el sentido que ellas expresan. La interpretación es, entender la
estructuración de lo visible en correlación con un modo activo interpretativo
del ser, la mirada, proceso que permite evidenciar los mecanismos que
posibilitan la configuración de la percepción visual.
Esta
captación e interpretación son partes de un conflicto primigenio, originado en
la parte bipolar de la realidad misma, en este caso, lo que vemos como “real” y
aquello que aparece como una “representación”. El entendimiento de esta
estructuración se refina a través de la facultad imaginativa, esto es lo
primero que abarca Hans Jonas, él (…subraya la capacidad de imaginar, es decir
la imaginación [Einbildungskraft], la
condición básica y fundamental; en segundo lugar, el ser humano ha de disponer
de su cuerpo, de un cierto poder físico o primer poder, el de imaginar, el que
establece las posibilidades básicas, dado que permite el movimiento de “retirada
a la conciencia”, movimiento que dará paso a la abstracción…).
La imaginación es el artífice de las imágenes, específicamente
la visual, denominada, visualización en este caso, ya que, como seres humanos,
podemos imaginar con todos los sentidos. Por ejemplo, somos capaces de
reproducir escalas tonales en nuestra mente, sin necesidad de incluir en este
proceso imágenes. ¿Qué permite entonces imaginar? En parte, la memoria, una de las
facultades principales de la mente, en conjunto con la razón. Y es por esto
antes mencionado, que personalmente me surgen dudas en cuanto a que la imagen sea
únicamente la actividad específicamente humana y no también la capacidad
imaginativa auditiva que se traduce al habla tras su refinación, después de
todo, los sonidos al igual que las imágenes permiten “…retirarse del mundo de
los objetos a la propia subjetividad…” resultando que el lenguaje, es una
aleación de ambas facultades. Ninguna imagen apareció del todo articulada a la
primera, al igual que el lenguaje o la música no se formó al instante.
En fin, la imagen es única en sí misma, y a la vez lo
contiene todo, una infinitud de posibilidades. De entre estas, encontramos que
es una dualidad recíproca, o sea, es una manifestación material de algo
inmaterial. Ya mencionamos que es una acción, pero, específicamente, es una de
diferenciación “… Por lo tanto, lo “icónico” reposa sobre una diferencia
realizada por el ver y fundamenta la posibilidad de ver lo uno a la luz de lo
otro, de ver, por ejemplo, en unas pocas líneas una figura.”. Esto ya ha sido
justificado por los pitagóricos y platónicos, a través del entendimiento numérico,
no con las matemáticas del comerciante, sino a través del filosófico. Pues los números
son el sustento del universo, así, el 1 es la expresión de lo no manifiesto, el
0. Pero, si tenemos solamente una sola
cosa, no hay una percepción ajena de la misma, y es así que nace el 2, a través
de la diferenciación, es así que nace la percepción. Posteriormente el 3 como
mediados, y así hasta la decena. Es a ello, a lo que me refiero, cuando digo
que la imagen es una y a la vez lo contiene todo.
La divergencia natural presente en el proceso perceptivo, “…permite
que se haga presente una regla de contraste visual, en la que a la vez se crea
una visión de conjunto…”. Esta segregación en la imagen se traduce en la imagen
material en diferentes componentes tales como la teoría de la opacidad y de la
transparencia, estás son un tensión constante. Lo mismo ocurre con el horizonte
y las verticales. Todas estas en conjunto darán paso a la figura fondo. Todas
estas son formas de articulación que participan en la formación de sentido en
la imagen. Boehm lo señala así en su análisis de la pintura titulada Catedral
de Ruán: “…por otro sigue la continuidad cromática de la luz que acompaña y
envuelve al objeto presentado. ¿Cuál es entonces la imagen? ni una ni la otra,
sino más bien una en la otra. La insistencia de Monet en las diminutas partículas
cromáticas, sea fácil reconocer los dos aspectos icónicos que fundan la imagen…
Percibimos entrecruzamiento entre fondo y figura con una tensión llena de
energía…”.
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